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Los cuentos
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El sapo y el primer fuego
Se cuenta que antiguamente los primeros guaraníes no
tenían fuego, sufrían mucho en tiempo de
frío y vivían comiendo sólo frutas
silvestres porque no podían cocer sus alimentos. Algunas
veces secaban la carne al sol por varios días y
así, crudo, se lo comían. Pero cierto día un
pequeño colibrí les trajo la noticia de que los
Urubú poseían el fuego y les comentó sobre
la manera como ellos utilizaban el fuego para cocer sus
alimentos.
Los guaraníes, en una gran reunión, decidieron
enviar a uno de los más expertos guerreros para robarse el
fuego de los Urubú, pero éste fracasó
quemándose las manos cuando intentaba coger las brasas
ardientes, lo propio le sucedió al segundo enviado, el
señor Yeruti (una especie de paloma de color ceniciento),
que intentaba prender en el extremo de su larga cola un poquito
de llama e ir volando hasta los pastizales más cercanos
para provocar un incendio, pero el plan no le funcionó
porque las llamas de su cola crecieron tan rápido que no
le dio tiempo para alcanzar los pastizales. El pobre Yeruti,
viéndose envuelto en llamas se lanzó de picada al
primer río que encontró. Dicen que por eso el
Yeruti tiene la cola muy cortita y su hermoso plumaje de vistosos
colores se volvió ceniciento, como lo es ahora.
Los fracasos sumaban y la preocupación
cundía en toda la población. Fue entonces cuando el
señor Kururu (sapo) se ofreció voluntariamente a
enfrentar el desafío y pidió que le
acompañara Kuaray (el sol) Cuando llegaron al territorio
de los Urubú, el joven Kuaray dejó caer su cuerpo
en tierra fingiendo estar muerto, cerca de ahí Kururu
observaba oculto entre los matorrales. Los hambrientos
Urubú, viendo desde las alturas el cuerpo de Kuaray,
gritaron de alegría y descendieron tan pronto como
pudieron. Rápidamente sacaron de sus bolsas unas piedritas
que producían chispa para encender sus fogatas,
pero...
- ¡Un momento, no se apresuren!- les reprendió uno
de sus jefes, antes debemos examinar si realmente este sujeto
está muerto.
Llamaron inmediatamente al señor mosca, experto en este
tipo de diagnóstico, quien comenzó su labor
introduciéndose por la boca y saliendo por las fosas
nasales, luego por una de sus orejas para salir por la otra...
Kuaray hacía el máximo esfuerzo para contener la
respiración. Para satisfacción de los presentes, el
señor mosca dijo:
- Señores, efectivamente el sujeto está muerto ...
¡Que comience la fiesta ...!
Los Urubú, encendieron la hoguera y comenzaron a danzar
alrededor de la misma mientras tomaban su licor de frutas,
momentos que ... aprovechó para empujar con su pie un
pedazo de brasa que el sapo tragó, no sin antes
suministrarse una gran cantidad de aire en su estómago y
se escapó dando gigantescos saltos hasta llegar al lugar
indicado donde arrojó la brasa y prendió el fuego.
De esa manera los primeros guaraníes tuvieron fuego. Por
eso cuando un sapo es molestado por los niños, éste
se infla para recordarles lo hizo para robarse la brasa de los
Urubú y que gracias a él sus primeros abuelos
tuvieron fuego, por eso los ancianos recomiendan respetarlo
mucho.
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